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La historia detrás de 'Yo tejo'

Hace tiempo que he soñado con este día. Desde el 2016 cuando empecé a tomar clases de tejido para aprender a hacer algo más que bufandas.

Todo comenzó en La Oveja de Barrio

Desde finales del 2015 que quería meterme a clases de tejido, pero por un tema de dinero no había podido. Me demoré casi un año, en el que pasé por varios trabajos freelance, para atreverme y correr ese riesgo de gastar plata en un curso sin saber qué iba a pasar el siguiente mes. En ese entonces, no sabía que sería la mejor inversión.

Fue en esas clases que empecé a conocer la historia de otras mujeres que tejían: sus experiencias, sus vidas, cómo habían aprendido a tejer y la historia detrás de cada uno de sus tejidos. Cada tejido tenía un significado, un propósito. Cada tejido era hecho con tanto amor.


Tejiendo con la Jessy y las chicas en la Oveja de Barrio en el 2017

Además, las dueñas de la Oveja de Barrio, la Lore y su mamá la Ceci, nos hacían sentir en nuestra casa. Así fue cómo los lunes se transformaron en mis días favoritos: salía del trabajo y partía rumbo a la Oveja. Y así también fue cómo a medida que pasaba el tiempo ya no eran sólo los lunes, sino que a veces los jueves y sábados también.

 
En el Club de tejido de la Oveja de Barrio con las ovejas de los lunes en el 2019 :)

Fase 1: El blog 'Yo tejo'

Así, al tejer con otras personas, fue que decidí empezar un blog en el que pudiese escribir sobre mi experiencias, pero principalmente para dar a conocer las historias de otres tejedores. El tejido era algo nuevo para mí y era como si tuviese una necesidad por saber cómo se sentía tejer para otros.

En esos momentos, mi sueño de una comunidad de tejedores y crocheteres comenzó. Un espacio donde juntes pudiésemos hablar sobre nuestros inicios, el cómo, por qué y cuándo empezamos a tejer. Un espacio para inspirarnos, apoyarnos y darle rienda suelta a nuestra creatividad.

Un lugar en el que cualquier persona en cualquier lugar del mundo pudiese a través de su teléfono compartir su historia y leer la de otros.

Fase 2: Desarmar, armar, desarmar, armar.

En el 2017, meses después de haber creado el blog empezaba mi posgrado de negocios en sostenibilidad. Tenía un curso que se llamaba 'Emprendimiento estratégico' en el que cada estudiante tenía que proponer un proyecto.

No tenía ningún proyecto más allá del blog y mis ganas de algún día poder enseñar a otros a tejer. Pero le conté a mis profesores sobre el tejido, mi idea de hacer una comunidad y por qué me gustaba tejer.

Para ser honesta tenía un poco de miedo de sus reacciones. Sin embargo, me sorprendieron mucho. Les encantó la idea y recuerdo que me dijeron: "el tejido puede ser el nuevo yoga".

Para diseñar el proyecto tuve que primero entender para quiénes estaba haciendo esto y cómo podía ser útil. ¿Qué podía hacer que le diera valor? ¿Qué herramientas podía ofrecerle a tejedores que les sirviera y que mejorara su experiencia como consumidor o incluso vendedor?

Leí mucho al respecto. Investigué lo que pude por internet. Armé una hipótesis, pero tenía que validarla. Comencé haciendo una encuesta a tejedores y crocheteres como yo. ¿Qué buscaban? ¿Qué les faltaba? ¿Qué preferían?

Después, decidí validar mi hipótesis entrevistando a tejedores y crocheteres que vivieran del tejido. Ellos mejor que nadie sabrían qué les sería útil.

Por ejemplo, necesitaba saber si la mayoría era independiente, si es que lograba vivir al 100% del tejido o si tenían que complementarlo con algún trabajo. Si es que generaban ingresos, de qué márgenes estábamos hablando. ¿Era algo factible? ¿La diferencia entre uno y otro era muy amplia?

No me fue bien con las entrevistas. El tiempo corría y necesitaba presentar un avance para mi curso. Afortunadamente, encontré a una costurera de Estados Unidos, Abby Glassenberg, que compartía en el blog de su tienda sus estados de balance para ver cuánto había vendido, cuánto había gastado y sus progresos mes a mes, año a año. Así analizaba qué le generaba más ingresos: sus patrones, los talleres, sus confecciones, etc.

Ella me salvó sin saberlo. Le mandé un mail agradeciendo por su apertura, haber puesto a disposición de cualquiera esa información. De hecho, recuerdo que en su blog mencionaba que lo compartía porque esperaba que a alguien le pudiese servir. Y así fue.

Pasaron los días hasta que llegó el día de la presentación final. Ese día di a conocer mi proyecto: un marketplace social. Una cooperativa de tejedores y crocheteres, en la que todos los que conformamos la comunidad co-creamos la plataforma, el contenido y su evolución. 

Un lugar que dé visibilidad a los creadores, que nos permita conectarnos como comunidad, apoyarnos en nuestras dudas o miedos.

 Fase 3: Desarmarme, armarme...

Desde el 2018 que he estado armando esta nueva idea y plataforma de marketplace social. Ha sido difícil. Principalmente, porque me ha tocado trabajar mis propias inseguridades. El miedo a ser distinta, el miedo a fracasar, el miedo a la no perfección, el miedo al qué dirán...

Tuve que comenzar trabajando mis inseguridades para poder enfrentar las de emprender. Sin embargo, fue gracias a la Paula Alcalde, quien ha sido mi coach desde hace algunos meses, que me di cuenta que para perder el miedo a emprender, primero tenía que ir al lugar de origen de ese miedo.

Al no creer en mí, al no valorarme, al dudarme hacía que automáticamente boicoteara consciente e inconscientemente el proyecto

Además, después con la práctica, posteriormente el trabajo, las vacaciones, etc., se hacía fácil encontrar excusas para evitarme. Porque sí, al evadir mi proyecto, me estaba evitando. 

Así que, después de haber ido a un ciclo de charlas sobre emprendimiento femenino en el que expuso la Paula, decidí contactarla y que me ayudara en este largo, pero mágico proceso.

La Paula me mandó tareas después de cada sesión. A veces me tomó más tiempo hacerlas - sí, yo seguía boicoteándome. Pero aquí estamos ahora: dando un pie hacia adelante.

Gracias a sus consejos, logré volver a conectarme con ese sueño que yo tenía y seguir con el foco puesto en el fondo, no en la forma.

Fase 4, 5, ... : Co-armarnos, co-desarmarnos, co-armarnos...

Porque, al igual que el blog, el sueño es que fuese un lugar de encuentro para todes. Un lugar que sea útil para quienes viven del tejido como para quienes simplemente disfrutan tejer

La palabra marketplace suena como muy de negocios o venta online, pero para mí representa esta cooperativa de artistas, creadores, estudiantes eternos, que se unen por una misma pasión.

Por lo mismo, para que la cooperativa funcione la colaboración es esencial. 'Yo tejo' es para todes y así mismo debe ser creado por todes. Está en cada uno de nosotres, poner su granito de arena para que se transforme hoy en un marketplace co-creado y que en el futuro siga transformándose en lo que sea que sea útil para nuestra comunidad.


2 comentarios

  • Excelente y admirable! Gracias por ayudarme a contactar esa parte de mí que tenía olvidada!

    Maggie Ceppi
  • Hola Francisca, que maravillosa tu historia
    Yo tejo por diversión. Aprendí muy pequeña porque en mi colegio había que saber tejer.
    Hace 5 años retomé el tejido cuando iba a nacer mi ahijada y le hice chalecos de guagua y para el año. Ahora tengo más tiempo y lo volví a retomar.
    Me propuse terminar los proyectos para continuar con otro.
    Ahora estoy haciendo una colcha para la cama combinando diferentes puntos y colores
    Mi tema pendiente es el crochet que espero también poder desarrollar

    Carolina Or

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