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Sobre mí: quién soy y cómo el tejido me trajo hasta acá

Hola!

Quizás es un poco extraño empezar así, ya que no sé quién está del otro lado, pero se siente como si estuviese hablando con alguien. Contigo.

Es difícil contar tu propia historia o lograr responder quién eres. Recuerdo cuando un terapeuta de alguna medicina alternativa que traté hace años me preguntó quién era, si sabía por qué estaba acá y cuál era mi propósito en esta vida. Esas tres preguntas me dejaron muda fácilmente.

¿Cómo responder quién soy?

Soy Francisca Balduzzi, nací en Talca (Chile) y me vine a Santiago a los 18 años. Estudié periodismo. Soy comunicadora. Me acuerdo que mi terapeuta me sonrió y me dijo que no le dijera lo que hacía o en qué trabajaba, sino quién era yo.

Así que aquí vamos:

Soy una mujer que ama ser mujer. Honestamente, creo que es un regalo enorme ser mujer - sin desmerecer a los hombres que tienen un rol fundamental también. Pero si puedo escoger, quiero ser mujer siempre.

Soy una mujer que a las buenas y a las malas ha aprendido a mirar hacia atrás con amor y gratitud. No ha sido un camino fácil. A veces me boicoteo, a veces pienso algo que no quiero pensar, a veces digo algo que no quiero decir y a veces siento cosas que preferiría no sentir.

En diciembre cumplí 30 años, así que llevo 30 primaveras conociéndome. Desde chica sentí la necesidad, o quizás más bien curiosidad, por conocer a otros, conectar con otras culturas, aprender otros idiomas... al conocer a otros, me estaba conociendo a mí también. Veía nuestras semejanzas y cómo éramos distintos. A veces pensaba que éramos distintos, pero éramos más parecidos de lo que pensaba.

Así, he ido conectando con unos, con otros, tratando de encontrarme. No sé si terminé de encontrarme. Decretar algo tan concreto se siente como algo finito. Prefiero seguir conociéndome, descubriéndome el resto de mi vida.

En el Maule con mis 30 años recién cumplidos
📷 Mariagustina Fabara. En el Maule con mis 30 años recién cumplidos

Según el kin maya (un tipo de astrología de ese pueblo originario), soy un mono magnético azul: un ser que viene a jugar, a sonreír, reír, llenar de alegría y abundancia. Ese fue el primer paso para descubrir mi propósito.

¿Por qué estoy aquí?

En el 2016, necesitaba encontrar respuestas. Sentía que el tiempo se me estaba acabando. Me perseguía un temor a no alcanzar a hacer lo que tenía que hacer. Lo peor de todo es que no sabía qué era lo que tenía que hacer.

Fue una crisis existencial y, sin duda, vocacional que empezó cuando salí de la universidad a los 23. No sabía si estaba en el lugar correcto. No sabía cuál era mi lugar.

Partí con la carta astral. Hice un curso básico de astrología. Me hice terapia con ancestrología para sanar heridas y traumas familiares que se venían arrastrando por generaciones. Y un día me leí los registros akáshicos.

Quien me hizo la lectura de los registros akáshicos me dijo que necesitaba relajarme. Que yo ya sabía cuál era mi propósito y tenía razón. En mi guata sentía que venía a alegrar a los que me rodean, a conectarnos, a unirnos a través del juego y la alegría como un mono magnético azul.

¿Qué tiene que ver esto con el tejido?

La verdad es que mucho. En el 2015, comencé a jugar con lana. Primero, una amiga me enseñó a hacer mandalas huicholes y después cuando supe que sería tía decidí hacerle algo hecho por mí a mi sobrina.


Mi primer mandala huichol

Lo primero que tejí fue una bufanda rosada para la Isabella. No entendía mucho cómo tejer, cuál era el punto derecho y cuál el revés, así que tiene un diseño bastante particular jajaja pero a ella hasta el día de hoy le encanta esa bufanda.

Cuando la tejí estaba en plena crisis existencial. Me acuerdo que todos los días le pedía al universo, a Dios, al que fuese que me mandara alguna señal.

Hasta que un día (sin saberlo) canalicé información. Me llegó una idea a la cabeza mientras tejía sin parar: hacer talleres artísticos para niños y niñas. Me encantó inmediatamente. Tengo súper claro por experiencia propia los beneficios que tienen las manualidades y el arte en sí en las personas, por lo que mi siguiente pregunta fue: ¿cómo se debería llamar esta fundación? Tiempo después me llegó otra idea: Crearte.

Ese mismo día, me metí para ver si el dominio (crearte.cl) estaba ocupado. Efectivamente, sí estaba ocupado... por una corporación social que hace talleres artísticos para niños y niñas que viven en condiciones psicosociales vulnerables. Tiempo después estaba trabajando como encargada de Comunicaciones en la Corporación CreArte. 

¿Y por qué Yo tejo?

Porque cuando comencé a tejer y a vivir estas experiencias lo quise compartir con otros. Quería la posibilidad de poder conversar con otros y saber sus experiencias. 

Por eso, quiero que Yo tejo se construya por y para una comunidad. Que ojalá podamos dar a conocer los beneficios del tejido y las manualidades en sí para que más personas logren conectarse con este arte y así consigo mismas.

Para mí, el tiempo es arte. Tejer es arte. Tejer es meditar ♡


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